Es difícil encontrar a alguien en el planeta flamenco con la perspicacia comercial de Manolo Caracol, olía por dónde corría el dinero. En 1962 los tablaos ya se habían consolidado como una nueva forma de rentabilizar lo flamenco y, a primeros de ese año, decide hacer su presentación en uno de ellos: el madrileño Torres Bermejas
Coincidiendo con esta presentación decide conceder una larga entrevista en cuatro capítulos a Marino Gómez-Santos (1930-2020)
La presencia de Caracol en Torres Bermejas se extendió a lo largo del mes de febrero de 1962
y -¿hay que decirlo?- resultó muy rentable para el cantaor
Un año después (1963) abriría su propio tablao: Los Canasteros.

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