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22 de julio de 2019

Cimorra y Ragel juntos en Jerez

Debió de ser en mi (ya, ay, muy lejana) época de estudiante universitario cuando visité por primera vez Los Gabrieles, recuerdo que me impresionaron enormemente los esqueletos flamencos que allí había
Más tarde, conocí el libro de Clemente Cimorra
que muy, pero muy pocas veces he visto citado en la pesadona bibliografía flamenca.
El dibujante de los esqueletos murió en un psiquiátrico madrileño, el escritor en esa otra forma de locura que es el exilio.
Nunca imaginé que los vería juntos
Pero el azar, esa forma caprichosa de justicia, lo ha hecho posible en el número que la revista Cronos (febrero 1930) dedicó a Cádiz.
Bueno, tampoco era tan improbable que Ragel y Cimorra se conocieran. El primero era de Jerez, el escritor vivió allí, fue colaborador del diario El Guadalete y alguna página dedicó a lo flamenco
Y a lo que vamos… ¿Alguien sabe si finalmente se vendió y a quién la Taberna Los Gabrieles? Puestos a soñar… qué buen sitio para dedicarlo a Museo del flamenco ¿no? No sé, no sé… pero no veo al Carapolla (así lo ha bautizado el pueblo madrileño) inaugurándolo.

11 de septiembre de 2012

Pastora Imperio (un accidente) en Jerez

Hace algún tiempo me topé con este suelto
que informaba del accidente que tuvo Pastora Imperio en Jerez en mayo de 1929. A pesar de que aparecían juntos Jerez y La Imperio -dos de las razones de ser de estos papeles- pasé por alto la noticia. Unos meses más tarde me saltó de nuevo
Aquí aparecía otro protagonista implicado en el accidente, Carlos González Ragel, y esta circunstancia daba una nueva dimensión al suceso. Pastora Imperio, (Chicuelo) y Ragel unidos por el destino en una carretera jerezana
Los (improbables) lectores de estos papeles se habrán percatado que en el coche de Pastora Rojas había una niña de 9 ó 10 años, su hija, de nombre Rosarito Rojas. Pero … esa es otra historia, como diría aquel personaje de aquella película de Billy Wilder.

(¿Para cuándo una exposición antológica de Ragel? Jerez, al menos Jerez, no puede dar la espalda por más tiempo a su pintor más original).